Ahí estás de nuevo. Llorando por un objetivo frustrado que no te pertenece. Persiguiendo metas que no te llevan a ningún lado. Angustiándote por no poder con la vida que creías que era la indicada para vos. Sintiéndote inútil, fracasado, diminuto. Armándote de fuerza para encajar con el éxito de los que creés ganadores. Desarmándote por puertas que se cierran de golpe, una y otra vez, mostrándote por dónde no tenés que seguir. Gritándote que prestes atención a las señales. Que escuches tu intuición. Que mires las flechas que la vida te marca. Que el horizonte puede ser infinito. Que tu camino va por otro lado. Que tu sueño está allá. Que tu sueño está allá...
"Según dice la gente, los cuentos están hechos para dormir, yo no lo creo, yo cuento cuentos para despertar" (Najman de Breslov)
martes, 29 de junio de 2021
viernes, 18 de junio de 2021
¿Qué es perdonar? Todos escuchamos hablar del perdón o hablamos de él con el convencimiento de que partimos de un concepto universal, concreto, determinado, pero si compartiéramos lo que cada uno de nosotros entiende como perdón, surgirían decenas de conceptos diferentes. ¿Es aceptación el perdón? ¿Es resignación? ¿Es olvido? ¿Es justificación de la conducta del otro? ¿Es comprensión? ¿Es entendimiento de sus razones, de sus motivos? ¿Es empatía? ¿Es ponerse en sus zapatos? ¿Es ausencia de rencor, de odio, de venganza? ¿Es la suma de todo ello? ¿Existe realmente el perdón como concepto separado de lo anterior, o es acaso una idea que usamos para abarcarlo todo?
Quizás, en lo que podríamos estar de acuerdo es en su consecuencia final que, aunque no exclusiva del perdón, sí indiscutible: paz interior. Ahora, ¿es acaso el perdón el único medio para lograr la paz interior? ¿De dónde viene la idea de que sólo a través del perdón -y no de su ausencia- obtenemos paz interior? ¿De dónde viene la idea de sentirnos más ligeros después de perdonar?
¿No será que el perdón es simplemente ausencia de su opuesto, es decir, ausencia de venganza? ¿No será que el perdón es en realidad una renuncia, consciente o inconsciente, a ese deseo de venganza que surge después de una ofensa, de una humillación, de un insulto, casi como un deber? ¿No será que el perdón es en verdad liberarse de tal necesidad de venganza, liberarse del sentimiento de enojo y de rencor, que busca defenderse constantemente ante la ofensa recibida?
Puede que con el tiempo lo hayamos malinterpretado. Puede que le hayamos dado significados que no tenía. Puede que el perdón sea simplemente el arma más poderosa para promover la paz entre los hombres y que lo hayamos convertido, poética y sutilmente, en la única forma que tiene el corazón para hallar paz interior. Porque cuando hay paz interior, hay paz entre los hombres.
Pero, entonces, ¿qué es perdonar? Quizás, finalmente, no se trata de un acto de amor hacia el otro, ni de comprensión de sus razones, ni de empatía, ni de olvido, ni de tiempo, ni de entendimiento, ni de justificación, ni de renuncia.
Quizás, simplemente, es un acto de resignación; una voz suave que, sin pensarlo ni planearlo, un día cualquiera nos dice dulcemente: "es tiempo de cerrar esta puerta, aquí no hay nada pendiente".
sábado, 15 de mayo de 2021
Su voz
Una mezcla de
sorpresa y angustia me recorre el pecho cada vez que escucho esa voz. No es
cualquier voz. Es su voz. La suavidad con la que habla. La melancolía de sus
ojos. La tristeza de sus manos que se apoyan con ternura sobre las mías. La
forma en que me mira. El secreto está en la forma en que me mira. Cuando sus
ojos de repente se reflejan en los míos y, como si estuviéramos a miles de
kilómetros de distancia, parece que me espera. Me mira y me espera y no sé a
dónde tengo que llegar. Pero es su voz. En algún lugar, en algún lugar de mi
memoria, sé que conozco esa voz.
21 de septiembre
Día mundial del Alzheimer
domingo, 28 de febrero de 2021
Ojalá entiendas
viernes, 22 de enero de 2021
Mi problema
miércoles, 6 de enero de 2021
¿Dónde estarías si nunca te hubieras sentido incómodo?
La incomodidad es un zapato tres talles más chico. Aprieta. Molesta. Lastima. Tarde o temprano uno termina quitándoselo. A veces muy temprano o a veces muy tarde. Pero así es la incomodidad. Un recordatorio diario de que hay algo que no encaja. El trabajo. El amor. La salud. Uno mismo. La incomodidad llega y desacomoda todas las cartas que uno tiene sobre la mesa y no las baraja de nuevo. Te las deja desparramadas en el suelo y te obliga a hacerlo a vos. Que te muevas. Que despiertes. Que reacciones. Que lo intentes. Que barajes tus cartas tantas veces como sea necesario hasta que encuentres lo que te hace bien, lo que no apriete, lo que no lastime. La incomodidad es un zapato tres talles más chico. Pero la gran mayoría de las veces, todo lo que necesitamos para salir adelante.
jueves, 16 de julio de 2020
Deja vu
y te tocan la puerta
miércoles, 1 de julio de 2020
Con un poco de tiempo
Y vas a seguir adelante.
Y yo voy a seguir adelante.
Y vas a encontrar a alguien.
Y con un poco de tiempo quizás yo también.
Y vos te vas a acomodar y yo me voy a acomodar.
Y nos vamos a ir acomodando.
Porque la vida hace eso.
Se acomoda.
Y vas a mirar al frente.
Y yo voy a mirar al frente.
Y te vas a levantar y te vas a dar cuenta de que vas a poder caminar.
Y yo me voy a levantar y me voy a dar cuenta de que puedo caminar.
Y el corazón que alguna vez se nos rompió se va a arreglar.
Y tus heridas van a sanar.
Y mis heridas van a sanar.
Y el dolor que nos causamos de a poco se va a pasar.
Y vas a volver a sonreír.
Y voy a volver a sonreír.
Y vas a estar bien.
Y con un poco de tiempo quizás yo también.
Y nos vamos a ir acomodando.
De a poco.
Porque la vida hace eso.
Se acomoda.
domingo, 28 de junio de 2020
Lo que nos quedó pendiente
jueves, 21 de mayo de 2020
Dejá que entre el sol
Sacudite las sombras.
Que pase la luz.
El aire.
La vida.
Que seque tu llanto.
Que evapore tus culpas.
Que disipe los nudos de tu garganta.
Los deseos de rendirte.
De quedarte.
De parar.
Respirá.
Dale una tregua a tus noches sin luna.
Llenalas de fuerza.
De calor.
De estrellas.
Inhalá la energía que alimenta tu alma.
Nutrite de fuego, de amaneceres, de afán.
Limpiá tu refugio, quitale las nubes.
Colmalo de brisa.
De cielo.
De calma.
Dejá que entre el sol en tu madriguera.
Que cada rayo te bañe las penas.
Abrí tus ventanas.
Animate a ser llama, a ser lumbre, a ser faro.
Tu propio sol.
Tu propio faro.
