Un caos. Tu vida es un caos. Un idea y vuelta de ideas, de tragedias, de resultados, de lamentos, de mucho análisis y pocas alegrías. No sé qué te hace pensar que vas a poder. No sé qué te hace pensar que vas a salir adelante. A veces te da la sensación de que la magia está por suceder. Pero no. No sucede. Siempre está ahí. A punto. En el paso inmediatamente anterior al éxito. Y no. No llega. Porque tu vida es así. Un casi. Un casi matrimonio. Un casi trabajo. Una casi familia. Un casi hogar. Una casi vida feliz. Una casi vida. Y hoy lo que tenés es lo que es. Y lo que es, es lo que tenés. Y no hay vuelta atrás. No hay pasos a seguir. No hay instrucciones que leer ni siquiera para quedarse quieto. Porque el mundo sigue rodando y si te quedás quieta, te lleva puesta. Con tus lágrimas y tus tristezas. Te atropella. El mundo te atropella. Y a nadie le importa. Porque el mundo no se detiene. Ni por vos. Ni por nadie. Y si llorás, la que pierde sos vos. Y si te dormís, la que pierde sos vos. Y si te escondés, la que pierde sos vos. Y si huís, la que pierde sos vos. Y sí, tenés que llorar, tenés que dormir, tenés que esconderte y muchas veces huir. Pero nadie te espera. Porque ahí, en ese momento, en ese punto de tu existencia, estás sola. Sólo vos y el universo que te rodea. Y ese universo sólo quiere tu sonrisa. Tu poder. Tu buen humor. Tus chistes de mañana. Ese universo quiere verte producir. Ese universo quiere verte fuerte. Y no, no es un mensaje motivacional. Es el iceberg del que sos parte vos y todos los que tuvieron la dicha de nacer en este mundo, duro y cruel cuando te ve bajar la cabeza para derramar una lágrima. Duro y cruel cuando no encajás. Así que empezá a encajar. Sé feliz. Dejate llevar. Dejate ser. Pero sé feliz. Aunque no lo seas, sé feliz. Sonreí. Saltá. Bailá. Cantá. Aunque no puedas. Acomodá tu desayuno entre las sábanas de la cama y sacale una foto para gritarle al universo que sos feliz. Que te comiste un bowl entero de alegría y que tu taza rebalsa de sueños y proyectos cumplidos. Porque sos feliz. Aunque no lo seas. Sos feliz.
"Según dice la gente, los cuentos están hechos para dormir, yo no lo creo, yo cuento cuentos para despertar" (Najman de Breslov)
domingo, 1 de julio de 2018
domingo, 8 de abril de 2018
Homenajes
A ella el viento la despeina pero ya no le importa lucir decente. Una lágrima rueda por su mejilla y con la siguiente ráfaga intento acercarme para secarle el rostro sin suerte. Rápidamente me detiene, saca de su bolso un pedacito de cinta y me vuelve a atar al alambrado donde me han colgado ese 15 de noviembre...
viernes, 6 de abril de 2018
Habeas Corpus
Hace un par de días desapareció una abuelita en mi barrio. Salió a hacer las compras con su bolso como todas las mañanas y nunca más volvió. Cuando nos avisaron, todos los vecinos salimos a buscarla. El empleado de la verdulería donde ella solía comprar dijo que ese día llevó unas frutas y algunos tomates. Que le comentó que quería hacer una ensalada y que a su familia le encantaban las manzanas de postre. Al cabo de unas horas sin respuesta, la familia fue a la policía y después de buscar a la abuelita en unas cinco cuadras a la redonda, la búsqueda se dio por terminada. "A veces pasa", les dijeron. "Estamos en Argentina". ¿Qué es lo que a veces pasa? Preguntaron los familiares. "Esto. A veces pasa que las abuelitas que salen a hacer las compras no vuelven más. A veces pasa que desaparecen, que se las lleva el viento, como si nunca hubieran existido... y sólo queda de ellas el recuerdo de sus seres queridos".
Ahora la ciudad está empapelada con carteles que buscan el bolso de la abuelita. Ya investigaron las frutas del verdulero, trajeron científicos de todo el mundo para analizar los tomates y las manzanas, y me enteré también que planean cerrar la fábrica de bolsos...
Pero a las abuelitas... a las abuelitas se las lleva el viento...
(Cualquier parecido con la realidad es una puta coincidencia)
viernes, 8 de diciembre de 2017
Mi amor eterno
"Me enseñaste el coraje de las estrellas antes de irte,
cómo la luz continúa sin fin
incluso después de la muerte..."
martes, 26 de enero de 2016
Si por un instante (versión musical)
La banda "En 5 estoy" hizo música con mi poema "Si por un instante", publicado en el año 2015 en el libro "¿Por qué poesía?" de Editorial Dunken. Para escucharla, click aquí.
Foto en una clase de navegación, en la Escuela Naval Militar
(Río Santiago, Buenos Aires, Argentina).
martes, 11 de agosto de 2015
Hakuna matata
-Permítame su tarjeta de crédito-, me dijo.
-¿Tarjeta de crédito? ¿Para pagar en cuotas y qué se yo? No, no tengo tarjeta de crédito. Es más, me aterra. ¿Sabés qué es lo primero que hago cuando compro un shampoo o un paquete de galletas? Le miro el vencimiento. Un verano. Dos veranos. 15 días para hacer dieta. Dos más para interrumpirla por el asado del domingo. ¿Y cuando abro una agenda por primera vez? Directo a las páginas donde está el almanaque de los años que le siguen. Sí. Los que te dicen cuándo va a caer el día de los santos inocentes la próxima vez que te compres una agenda. Supongo y quiero pensar que voy a ser una viejita feliz pero, ¿pagar algo en 12 cuotas? Demasiado: Una Navidad. Un cumpleaños más. Un año nuevo. El tiempo pasa y uno se desespera por terminar de pagar las cuotas del televisor, la licuadora y de alguna que otra cámara de fotos, ¿pero después? ¿Qué hiciste durante todo ese tiempo? Sí, seguro viste tele, te licuaste un daikiri y sacaste varias fotos pero, ¿y el tiempo? ¿Ese que te queda cuando pasás del 1/12 al 2/12 y así? Rogaste al cielo que cada mes se acercara lo más rápido posible al último mes de la cuota. ¿Viviste? ¿Dormiste tranquilo? Mientras tanto te sorprende tu cumpleaños y te encontrás pagando la 11/12. Y sonreís. Ya se termina. Y te quejás. Tenés un año más. ¿Y qué querías? ¿Que pasara el tiempo o que no lo hiciera? Y así va tu resumen decidiendo por vos. Marcándote el tic tac de lo que te queda por viv... ¡por pagar! ¿12 cuotas? ¿Atarme al tiempo? Tome nomás. Efectivo...
martes, 28 de abril de 2015
Bajo las estrellas
Después de decirle lo mucho que significaba para mí, ésa fue la primera vez que no me sentí la peor basura del universo con su indiferencia... Creo que hacía un esfuerzo sobrehumano para no lastimarme. Y eso me inspiraba cierta ternura.
Después de un rato de silencio mirando las estrellas me dijo: -Sos muy especial para mí. Se me llenaron los ojos de lágrimas y por el cuerpo me corrió un escalofrío que me dolió hasta la punta de los dedos.
-Vos sos muy especial para mí, le dije.
Y en cualquier contexto esas palabras hubieran significado algo hermoso. Pero en el nuestro no. Para nosotros era una mezcla de alegrías y tristezas y tiempos desencontrados. De sintonías desiguales. De sueños sin dueño y miles de planes sin un valiente que los lleve a cabo. Un resumen de lo que muy probablemente no tendríamos jamás.
Todo lo que éramos, todo lo que teníamos con nosotros esa noche bajo las estrellas, estaba ahí...
jueves, 23 de abril de 2015
La luz de los milagros
Mi padre solía decir que los milagros ocurren de una manera muy distinta a cómo uno los imagina. Una noche cuando volvió de trabajar, se sentó en la mesa a la hora de la cena y nos contó sobre una alumna que había estado faltando a sus clases repetidas veces y que, cuando le preguntó qué sucedía, ella contestó que le habían descubierto cáncer a su hermano. Desde aquella triste noticia ni ella ni su hermano eran los mismos. Sus rostros reflejaban la tristeza y la desesperación de quien ha olvidado cómo planear a largo plazo...
Sin embargo, una tarde cualquiera (o quizás no tan
cualquiera), la sorpresa tocó sus puertas y con una sonrisa de oreja a oreja
como si el mundo le hubiera dado su mejor regalo, ella estalló de felicidad y
le contó a mi padre: -¡Fue un milagro, maestro! ¡Mi hermano nunca estuvo
enfermo! ¡Nunca tuvo cáncer! ¡Un milagro!
Escuchándola y compartiendo también esa inmensa y contagiosa
felicidad, mi padre le preguntó: -¿Pero un milagro? ¿Por qué un milagro,
Mercedes? Si su hermano nunca estuvo enfermo...
Y la alumna, quizás ahora la persona más dichosa sobre la
tierra, le contestó: -Sabe, maestro, los milagros no consisten solamente en
convertir el agua en vino o en multiplicar los panes, los milagros también
suceden cuando en medio de tanta oscuridad surge una luz, por pequeña que sea,
que le ilumina la vida cuando creía haberlo perdido todo...
martes, 30 de diciembre de 2014
Año nuevo
Puede que sólo un día al año nos toque festejar que seguimos aquí. Junto a los que siguen aquí. Puede que sólo un día al año los relojes del mundo se sincronicen y las copas de todas las casas y restaurantes decidan chocarse al unísono celebrando la llegada de nuevas posibilidades. Puede que sólo un día al año hagamos una lista de tareas y cambios y promesas, y que sólo un día al año comamos doce pasas al llegar la medianoche. Pero aquí estamos. Pisando el año entrante y despidiendo al que se va. Algo nos dice que se acerca otra oportunidad para seguir soñando, para renovar energías, ilusiones, deseos. Para dejar atrás viejas rutinas y empezar a revivir las aventuras que hace tanto dejamos olvidadas. Algo nos dice que es la ocasión perfecta para seguir avanzando. Para saber que el tiempo continúa dándonos una palmadita en la espalda, empujándonos y obligándonos a ir hacia adelante.
Porque sí, porque estamos vivos. Por la simple y bendita razón de que estamos vivos...
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